Buscando una razón para existir
Son las 22:00 horas del jueves del 4 de octubre de 2000. Llegue a mi casa tranquil@. Como siempre, no tuve ningún contratiempo.
Como días anteriores no hay un nuevo lugar visto, todo lo que llega a mis ojos del exterior es igual a lo que veo en mi hogar: lo mismo, lo mismo y lo mismo. Nada cambia, todo se mantiene igual, ni siquiera aparece en mí una nueva emoción. Estoy vací@, mejor dicho con el paso del tiempo me he vaciado y me han vaciado, nada tengo para mi, ni para dar.
Si lo pienso bien, que vida tengo. No se porque sigo levantándome, quisiera ya no estar aquí, irme, desaparecer. Al principio tal vez me lloren, pero después les valdrá.
Camino en la oscuridad, no quiero encender las luces, amo la negrura. Conozco tan bien el lugar que puedo caminar con los ojos cerrados sin chocarme con algo.
Al fin llegue, al fin estoy aquí. Mi cuarto, mi espacio.
Pero me siento extrañ@, quiero algo pero no sé que. Deseo estar y no estar acompañad@. Como hacerlo no sé, otra vez. Sin embargo lo que si sé es que puedo improvisar.
Encendí una vela, en mi cuarto quería un poco solo un poco de luz. Quería sentirme acompañad@ y ella era la mejor compañía, pues no pedía nada por estar a mi lado y lo más importante no alteraba mi amado silencio y mi penumbra.
Pueden pensar que estoy loc@, pero si lo miran desde otro punto de vista y con lo que leyeron anteriormente, hice algo diferente o ¿no?
Estoy cerca de la ventana, buscando respuestas a varias preguntas. Al frente, en la casa contigua hay una joven casi de mi edad, pero a diferencia de mi, ella siempre esta feliz. Por qué, no lo se. No s’e nada como puedes ver.
Quisiera ser otra cosa, otro ser. Algo para poder encajar en este mundo. Pero otra vez no tengo respuesta alguna.
Quisiera ser un ave, no importa cual. Si fuera gallina no tuviera de que preocuparme, daría igual si ando por aquí o por allá. Daría igual si me llegarán a matar, además haría un bien ya que alimentaría.
Y si fuera una gaviota, cualquier ave que pueda volar. Eso seria increíble. No importaría el lugar en donde este. Seria parte de todo y nada a la vez. El cielo seria para mí. Seria mi amante fiel.
¡Y si no fuera ave! ¡Si fuera agua, mucha agua!
¡Ya se! Un mar, un océano. ¡Que tal!
Ahí si estaría en todas partes, con muchas cosas y seres distintos dentro de mi. Seria herm@, tendría una belleza que asusta. Inmens@, indomable y sobre todo incontrolable.
Sería yo. Únicamente yo y los que depende de mí. Al fin tendré un valor y una razón para existir.
Seré parte de él, lo seré… como sea. Asi tenga que hundirme en él.
Dime… tú, qué querías ser…
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