Todo empieza después del diluvio universal, en el cual las emigraciones que llegaron por el mar al continente (siendo estos nómadas), se asentaron en lo que la actualidad se conoce como Venezuela, fundando Caracas.
De estos pobladores, algunos fueron a Sumpa (Punta de Santa Elena), donde tuvieron una gran población. El más representativo de los habitantes fue el cacique Tumbe o Tumba, el mismo que mantuvo a su gente en paz con un excelente gobierno e industria.
Tumbe envió a varias personas a descubrir mas tierras, sin embargo no conoció ningún resultado de la expedición y con ese pesar falleció, dejando a sus dos hijos: Quitumbe y Otoya.
Quitumbe fundó el pueblo “Tumbez” en memoria de su padre y el segundo fue tomado prisionero por uno de los gigantes que aparecieron en las costas ecuatoriales y murió.

El destino de Guayanay es algo incierto, sin embargo lo que es seguro es que dejo un hijo llamado “Atau”, padre del primer Inca “Manco-Cápac”.
Este mito explica el origen del nombre de la ciudad, así como su fundación.
Como pueblo antiguo, crearon el mito de Quitumbe para trasladar la historia mítica a los nuevos descendientes y herederos de su cultura. Siendo muy importante para esto la palabra hablada, por el contacto con los otros.
Por lo tanto, los mitos son construcciones que incurren en la posibilidad de explicar y visualizar la realidad, a su vez, permite descubrir la historia no conocida de los pueblos, contada a nuestros ancestros, siendo el mito lo que permite ir más allá de la continuación, de los ciclos, de los pasos de la historia.
Los mitos son caminos hacia el inicio, las imágenes utilizadas en la construcción de los ellos están cargadas de energía, por lo tanto al crear algo se esta trabajando con ellas.
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